Preguntas frecuentes

¿Tenés una duda? Seguramente no sos la única persona.

Reunimos las preguntas que más se repiten y las respondimos sin vueltas. Buscá por palabra o explorá por tema —y si no encontrás la tuya, el asistente te ayuda.

Conceptos básicos

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  • Es un régimen simplificado para quienes trabajan por su cuenta. Con un solo pago mensual cubrís impuestos, jubilación y obra social. Está pensado para que emprender no requiera un contador desde el día uno: pagás un monto fijo según cuánto facturás y listo.

  • El monotributo es el camino simple: un pago fijo, pocos trámites. El responsable inscripto es para quienes facturan más o necesitan discriminar IVA; implica más obligaciones y, casi siempre, un contador. La mayoría de las personas que recién arrancan empieza por el monotributo.

  • Es tu contraseña personal para hacer trámites en el sitio oficial de ARCA (ex AFIP): inscribirte, facturar, pagar y recategorizarte. La generás una sola vez y desde ahí gestionás todo online. Es tu llave de acceso al sistema tributario, así que cuidala como cualquier contraseña importante.

  • No. Monarca te ayuda con lo cotidiano y lo básico —que muchas veces es información pública y simple— para que no tengas que pagar por cada duda. Para lo complejo (planificación, casos especiales, pasar a responsable inscripto), un contador matriculado sigue siendo tu mejor aliado. Pensanos como el primer paso, no como un reemplazo.

Alta y primeros pasos

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  • El alta es online, desde el sitio oficial de ARCA con tu clave fiscal. Elegís tu actividad, indicás cuánto pensás facturar para ubicarte en una categoría y confirmás. Al terminar quedás inscripto y ya podés emitir facturas. No necesitás un contador para hacerlo, aunque ante una duda nunca está de más una consulta.

  • Lo básico: tu CUIT y la clave fiscal, definir qué actividad vas a declarar (venta de productos o servicios) y una estimación de cuánto vas a facturar por año para elegir categoría. También conviene tener a mano un correo y datos de contacto. Con eso alcanza para arrancar el alta.

  • Sí. Podés tener un trabajo en relación de dependencia y además ser monotributista por una actividad propia. Como los aportes de jubilación y obra social ya los cubre tu empleo, solés pagar solo el componente impositivo del monotributo. Es una situación muy común y está permitida.

Categorías

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  • Tu categoría depende, sobre todo, de cuánto facturaste en los últimos 12 meses. También influyen el alquiler del local, la energía eléctrica consumida y la superficie. Sumás tu facturación anual y la ubicás en la tabla de categorías vigente; si te quedaste corto o pasaste, se ajusta en la recategorización.

  • Si tu facturación supera el tope de tu categoría, lo que corresponde es subir a la que sí te incluya en la próxima recategorización. Pasarte un poco y ajustarlo a tiempo es normal. El verdadero límite es el tope máximo del monotributo: si lo superás, ya no podés seguir en el régimen y tenés que pasar a responsable inscripto.

Facturación

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  • Como monotributista emitís factura tipo C, que no discrimina IVA. Lo hacés desde el portal oficial con tu clave, o con una factura electrónica. Lo importante: cada venta o servicio debería tener su factura, y guardá un comprobante. Tenemos una guía paso a paso para hacer la primera sin perderte.

  • Cuando le facturás a un cliente del exterior, la operación suele considerarse una exportación de servicios. Seguís emitiendo factura C, pero hay particularidades —por ejemplo, cómo declarás el cobro en moneda extranjera—. Es uno de los casos donde conviene asesorarte para hacerlo prolijo desde el principio; el asistente te orienta con los pasos.

Recategorización

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  • Es una revisión que se hace dos veces al año (enero y julio) para verificar que sigas en la categoría correcta según lo que facturaste. Si facturaste más, subís de categoría; si facturaste menos, podés bajar. Es un trámite rápido y conviene no saltearlo para evitar problemas.

  • Si te olvidás de recategorizar cuando correspondía, el sistema puede recategorizarte de oficio o aplicar ajustes, y podrías quedar pagando una categoría que no refleja tu situación. No es dramático si lo resolvés pronto: lo ideal es no saltearla y, si se te pasó, regularizarla cuanto antes.

Pagos

  • Un atraso puntual no es el fin del mundo: se puede regularizar pagando el mes adeudado, normalmente con un pequeño interés. Lo que conviene evitar es acumular varios meses impagos, porque puede afectar tu continuidad en el régimen. Si ya te atrasaste, lo mejor es ponerte al día cuanto antes.

  • La cuota es mensual y tiene un vencimiento fijo. Podés pagarla con débito automático (de tu tarjeta o cuenta), con un VEP que generás en el sitio oficial, o en los medios de pago habilitados. El débito automático es lo más cómodo para no olvidarte. En todos los casos, guardá el comprobante.

Crecer

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  • Conviene mirarlo cuando tu facturación se acerca al tope del monotributo de forma sostenida, cuando tus clientes necesitan que discrimines IVA, o cuando tenés tantos gastos que deducirlos te resultaría favorable. No es un castigo: suele ser señal de que tu actividad creció. Tenemos una guía que te ayuda a decidir.

  • Sí, se puede volver, pero no es inmediato: una vez que pasás a responsable inscripto, suele haber que esperar un tiempo antes de poder reingresar al monotributo, y tenés que cumplir los requisitos de facturación. Por eso conviene que el cambio sea una decisión pensada y no de un mes para el otro.

Ahorro y deducciones

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  • En el monotributo no deducís gastos como en responsable inscripto: justamente su gracia es que pagás un monto fijo sin tener que llevar esa contabilidad. Lo que sí conviene es llevar un registro ordenado de tu actividad. Si tus gastos son muy altos, puede ser una señal de que responsable inscripto te conviene más.

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